Elisa y Marcela o cómo caer en los tópicos de siempre

Reseña sobre Elisa y Marcela la película dirigida por Isabel Coixet

Es uno de los contenidos que más conversación está generando en los últimos días por redes sociales. La nueva película de Isabel Coixet es Elisa y Marcela un filme que nos traslada a la España de finales del siglo XIX, principios del XX, contando la historia de estas dos mujeres que tuvieron que pelear contra viento y marea para ser libres.

Reseña sobre Elisa y Marcela la película dirigida por Isabel Coixet

No voy a entrar en la historia de Elisa y Marcela ya que se puede encontrar toda la información en artículos como este, o este, o incluso sobre en este otro, pero sí me gustaría entrar en cómo se desarrolla el largometraje y cuál es mi opinión sobre él. Como sucede en todas las reseñas que hay en este espacio, se trata de algo completamente subjetivo.

Elisa y Marcela nos acerca la historia real de estas dos protagonistas y cómo tuvieron que hacer frente a la falta de poder amarse libremente en unos años donde las relaciones homosexuales estaban penadas. Para evitar las malas miradas, los comentarios y todo aquello relacionado con su amor, Elisa decide hacerse pasar por hombre y de esta manera consigue casarse por la iglesia con Marcela. Un matrimonio que, por cierto, nunca llegó a anularse. La historia de Elisa y Marcela continúa desarrollándose y podemos asistir en primera persona a todo lo que tuvieron que hacer frente: las miradas, los juicios públicos, la falta y la búsqueda de libertad, las renuncias… Hasta que al final de la película llega el perdón.

He de decir que tenía bastantes expectativas en esta película por la historia que trata. La de dos mujeres fuertes y poderosas, cuyo amor entre ellas era lo bastante fuerte como para hacer frente a todo lo que se pusiera por delante. Sin embargo, Elisa y Marcela, cae en los tópicos de cualquier película que tiene una pareja de lesbianas, especialmente en lo referente a las escenas de sexo. Es en este punto donde veo que el filme pierde la esencia. Las dos escenas de las que todo el mundo habla son las que tienen como protagonistas a un pulpo y un vaso de leche, ¿era necesario? Absolutamente, no. Y fui igual de crítica con las escenas de sexo de La vida de Adèle, de hecho, reafirmo estas palabras que escribí en 2013:

Son muy explícitas pero les falta humanidad, se deja caer en lo vulgar y en lo explícito dejando atrás la pureza de los sentimientos y del amor.

En líneas generales, es una película bastante interesante, pocas personas se arriesgan a hacer una película de este tipo pero al final siempre se cae en los mismos tópicos y, desgraciadamente, Kechiche, no ha sabido evitarlos

Quizás yo sea la rara, pero a mí me gustan mucho más las escenas en las que se sugiere que en las que se muestra absolutamente todo. De Elisa y Marcela, me encanta la parte en la que, Elisa toca a Marcela cuando se conoce, y se ve cómo se le eriza la piel a esta última. También, la escena en la que están en la cama, desnudas, abrazándose una frente a la otra. Son dos de mis escenas preferidas de esta película donde la fotografía es increíble y donde Greta Fernández (interpreta a Marcela) es ligeramente superior a Natalia de Molina (se mete en el papel de Elisa).

 

 

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