Cerrando 2013…

… y comenzando 2014. La verdad es que ha sido un año bueno, muy bueno, no me puedo quejar. Si el año pasado andaba perdida, en éste que hoy termina puedo decir que me he encontrado.

Tras un 2012 complicado, donde puede decirse que llegué a tocar fondo, tocaba levantarse de nuevo y comenzar a ver las cosas de otra manera. Un cambio de mentalidad es complicado, lleva mucho consigo. Lleva alejarse de ciertas personas, relativizar otras, construir y seguir un camino propio es duro pero es necesario para poder sentirte realizado como persona y en ello estoy, construyendo mi camino, con la gente que quiero e intento alejar a la que me daña…

Comenzaba enero y con ello las primeras entregas finales de las asignaturas del Máster en Comunicación y Educación en Red, tocaba correr, las prisas, el trabajo se amontonaba pero al final se pudo sacar todo de manera correcta y alguno de las asignaturas con muy buena nota. A finales de enero, llegaba la gran primera noticia del año, nos informaban que nos apuntáramos a las Becas Santander para trabajar en un proyecto que tenía muy buena pinta, sin pensarlo dos veces, eché la beca, y al poco tiempo ya estaba formando parte del equipo de facilitadores de los cursos tipo MOOC/COMA que se impartían en MiríadaX y UNED COMA. Desde febrero a principios de mayo esa fue mi labor, teletrabajando desde casa, dando soporte técnico a los foros, intentando que todo se desarrollara de la mejor manera posible.

En mayo, el día 1, el día del trabajador, me llega un correo para decirme que han aceptado la beca y que comienzo a trabajar, sí, ¡a trabajar! Mi alegría no podía ser más inmensa, por fin, lo que tanto tiempo llevaba anhelando y deseando se hacía realidad y durante tres meses (desde principio de mayo a finales de julio) estuve ayudando en el desarrollo de los cursos y dando soporte a los mismos. Fue una experiencia realmente enriquecedora, además, desde mediados de junio, me quedé sola por lo que tuve que sacar adelante todo el trabajo, no me podía sentir tan realizada.

Pero, todo se acaba, y la beca tan solo tenía una duración de 3 meses, por lo que el 31 de julio, me despedía sin saber hasta cuándo ya no solo de un trabajo que me gusta sino de los compañeros que tanto y tan bien me habían estado arropando durante esas semanas. Fueron 3 meses intensos, con el verano por medio y sin poder pisar la playa, hice una escapada de viernes a domingo pero no supo a mucho.

Durante esos 3 meses seguía entrenando a los críos y además tenía que entregar los trabajos del segundo bloque del máster, pero organizándome y aprovechando el tiempo y sobre todo los trayectos en metro pude sacar todo, con mucho esfuerzo y dedicación, pero sacarlo hacia adelante.

Llegaba agosto y tocaba hacer una escapadita a Levante, fueron 5 días muy intensos, de poco dormir, pero siempre agradables, la compañía no podía ser mejor y unos días de desconexión tras un invierno duro, sientan excelentemente bien.

Septiembre, de nuevo, septiembre, comienzo de otro año (sigo midiendo los años como los enanos, según el periodo escolar) y otra vez perdida. Comenzaba el envío de CV a algún colegio, a empresas de e-learning e intentando desarrollar mi alcance tanto en linkedin, como en about.me  pero las llamadas seguían sin llegar… La incertidumbre se apoderaba de mí, otra vez, pero no iba a dejar que me venciese, esta vez no, porque por delante tenía un viaje a Nueva York de 5 días, sin lugar a dudas, lo mejor de este año.

Y estando en Nueva York, desayunando por la mañana, me llega un whatsapp de por aquel entonces “ex-compañera” de trabajo para decirme que eche un vistazo al correo. Me meto, tras 5 minutos esperando a que se cargara la página y veo un correo de uno de los jefes con el siguiente título: “De vuelta en el barco”. Al leerlo, caí de espaldas, no me lo esperaba, de ninguna manera y aquí estoy colaborando para CSEV desde finales de septiembre hasta marzo. Tengo más responsabilidades, mayor carga de trabajo pero estoy encantada con todo esto. Merece la pena madrugar, los días que hago hasta 10 viajes en transporte público, las horas invertidas en el metro, en el bus, en el metro ligero y en el cercanías, los kilómetros en el coche, merece la pena, porque me hace sentir válida, útil e incluso, a veces, hasta imprescindible en el equipo. Eso sí, hay días que a las 22 de la noche ya estoy a la cama porque no doy más de mí.

Desde aquí dar las gracias a todas aquellas personas que me han acompañado durante este 2013. Es imposible de enumeraros a todos y cada uno de vosotros. Gracias por seguirme, por quererme, por escucharme, por entenderme (aunque a veces no lo haga ni yo), por enseñarme, por leerme, por darme palabras de ánimo, por descubrirme, por todo y más, GRACIAS, ¡¡GRACIAS INFINITAS!!

Ha sido un buen año, espero y deseo que 2014 supere aunque sea un poquito a este 2013 que hoy nos deja…

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