Cómo explicar…

… los últimos acontecimientos… Por suerte o por desgracia, según se mire y depende del momento, estoy acostumbrada a trabajar en equipo, a mover en grupos. Soy entrenadora de baloncesto y mi día a día es del dirigirme a un grupo, trabajar en grupo, siempre prestando atención a la individualidad y a las necesidades de cada persona según el momento del aprendizaje en que estén. Además, soy estudiante de un máster por la UNED y eso equivale a trabajar y a moverse en grupo en, prácticamente, la totalidad de las asignaturas que conforman los estudios. Añadiendo que soy maestra de Educación Física y que en la carrera los trabajos en grupo son la tónica a seguir.

Se puede decir entonces que llevo desde que empecé la carrera allá por 2005 trabajando con y en grupos, son casi 10 años haciéndolo y aunque siempre hay roces, porque somos personas con diferentes pareceres, sentires, opiniones, siempre o en la gran mayoría de los cosas se cede, se intercede por el bien común, por el bien del grupo y por el bienestar personal.

Durante el desarrollo de este máster hemos creado un grupo de trabajo nuevo, he compartido experiencias con personas admirables, con personas preocupadas, trabajadoras y un sinfín de adjetivos positivos que han hecho que el curso haya sido más llevadero porque nos hemos apoyado en todo a todos los niveles. Nuestra relación no solo se ha reducido a un trabajo en grupo, tenemos contacto semanal y estamos ahí los unos para los otros, no hace falta decirlo pero se siente de esa manera.

Con la llegada de las especialidades cada uno ha tirado por grupos diferentes, cosa lógica y normal, pero jamás pensé en llegar a esta situación de hastío, decepción y frustración que siento ahora mismo.

Hemos llegado al punto de tener que avisar a los profesores de los problemas que estábamos teniendo, tal y como hacíamos cuando teníamos 7-8 años y nos quitaban la pelota los mayores en el patio. De verdad, no entiendo nada y lo que menos entiendo es que el que ha causado todo ese problema vaya ahora de víctima y acusando(me) de manera indirecta, dejando caer que los demás hemos sido los desencadenantes de esta situación.

Trabajar en grupo es tremendamente complicado, si ya es difícil hacerlo cara a cara, pantalla a pantalla mucho más porque el significado que saques de un correo, de un chat, de un foro, depende del tono con que lo leas y es así cuando se producen los malentendidos además de tener los problemas típicos de cualquier relación, diferentes caracteres, diferentes ritmos de trabajo, diferentes formas de entender el trabajo, diferentes formas de redactar, diferentes formas de expresarme y un sinfín de cualidades que se pueden enumerar.

Creo que tiendo a generar o a intentar crear un buen clima de trabajo, cercano, formal, estableciendo lazos afectivos… Todo ello en pos de un trabajo que cumpla las expectativas. Me parece muy injusto que la persona que ha desencadenado todos estos sentimientos, todo este vaivén de correos electrónicos, vuelva la situación hacia una posición favorable y pase de ser el malo a ser la víctima. Ante esto, evidentemente, no me puedo quedar ni quieta, ni callada y ha llegado a tal punto que acabo con muy mal sabor de boca la experiencia en las asignaturas compartidas durante el máster.

De lo que estoy segura es que el tiempo siempre pone a cada uno en su lugar, pero en el lugar en que se merece, solo espero que se haga justicia y que la gente realmente pueda ver de qué manera se ha comportado esta persona y lo difícil que ha hecho que el trabajo en grupo se desarrollara con total normalidad.

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