Aprobada la LOMCE. ¿Y ahora qué?

Ayer viernes, se aprobó en Consejo de Ministros la que será la séptima reforma educativa desde la llegada de la democracia y la quinta en los últimos 20 años, tras haber pasado por la LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE.

Los cambios están señalados en esta entrada que redacté hace unos meses aunque ha habido alguna modificación y algún punto que ha desatado la polémica como el caso de que Religión y su alternativa puntúen para la nota de media. En Bachillerato, las únicas notas que no cuentan para la media, las denominadas “Marías”, son precisamente Religión y Educación Física porque solo se imparten durante un año de la etapa. ¿Por qué le otorgan un mayor peso a ellas y no a Educación Física? La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad publicó el estudio enKid situando en un 26,3% el índice de sedentarismo de los jóvenes siendo el más alto de toda Europa junto a Malta y Grecia. Ana Mato, ministra de Sanidad estableció “la conveniencia de que los niños y adolescentes dediquen al menos cinco horas a la semana a actividades físicas”. Estamos ante una generación cada vez más sedentaria, chicos que pasan su tiempo de ocio sentados frente al ordenador, jugando con los móviles, con las videconsolas y desde la escuela, desde los colegios que son los garantes de la seguridad y la educación de los críos se hace la vista gorda. Como maestra y como entrenadora noto, de un tiempo a esta parte, que los niños no saben correr, no son coordinados, no se concentran, se distraen, les hace falta (entre otras muchas cosas) disciplina y atención que sí se consigue a través del deporte o a través de otras materias que les capten, les atraigan y les cautiven.

Más horas de matemáticas y de lengua no aseguran la excelencia y eso es demostrable con las generaciones que están saliendo de los colegios para enfrentarse al mundo profesional, falta de interés, de vocabulario, de inquietudes, de acción, de echarle un par de narices, de buscarse la vida, de emprender camino, de enfrentarse a la vida, de tomar decisiones, esta es la generación que tenemos.

No hace falta tocar la ley educativa cada vez que uno u otro gobierno accede al poder. Hace falta un pacto de Estado en el que todos, absolutamente todos los partidos presentes en el Congreso se siente, deliberen y hagan una ley por y para los alumnos, por y para la enseñanza, por y para los maestros, por y para el aprendizaje. Hace falta reformar los planes de estudio de Magisterio, no más materias que no sirven para nada y más enseñarme a enseñarme, más didáctica, más materiales e instrumentos para que un futuro maestro pueda desenvolverse en un aula.

El otro día, hablando con unos entrenadores, salió el tema y uno de ellos dijo que lo que un maestro tenía que hacer era transmitir, motivar y cautivar al alumno, el contenido lo dejaba de lado porque es algo que se puede preparar en casa y tenía toda la razón. Es ahí donde debería incidir más el gobierno en formar a verdaderos maestros, hacer de magisterio una carrera potente y prestigiosa para que así los maestros volvamos a tener la reputación de años ha.

En el famoso reportaje que Jordi Évole hizo sobre la educación tomando como referencia el modelo que se lleva a cabo en Finlandia, me llamó la atención el testimonio de una persona diciendo que los jóvenes entre 25-35 años eran la generación perdida porque en los años 90 se produjo una reforma de la misma. Viendo que fue un fracaso, la derogaron y volvieron a elaborar una competente y ahí están en el top de la educación y con un modelo envidiado por todos, especialmente en España.

Las reformas están orientadas a buscar la excelencia en el alumnado pero mal entendida, ya que lo que se desprende de la LOMCE es que solo unos poco conseguirán esa excelencia cuando debería ser una educación que sea apta para que todos los discentes sean excelentes y solo de esta manera, nuestro país, poco a poco recuperará el terreno perdido.

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  1. Juan

    “No hace falta tocar la ley educativa cada vez que uno u otro gobierno accede al poder”. Totalmente de acuerdo la leyes habidas hasta la fecha si han fracasado es principalmente porque no han ido acompañadas de una financiación suficiente. Pienso que la LOGSE era una gran ley que resultó un fracaso por su escasa financiación.
    “Lo que un maestro tenía que hacer era transmitir, motivar y cautivar al alumno”. Lo comparto igualmente. La función de la escuela debe ser dotar al alumnado de los recursos suficientes para saber interpretar los textos y resolver situaciones que se le planteen. Los contenidos de las distintas materias son algo irrelevantes, lo principal es que el alumno salga de la etapa escolar conociendo las herramientas básicas y sabiendo estudiar. Memorizar contenidos en sí mismo es absurdo cuando todo está alcance de un clic.
    Para terminar, lo de religión en la escuela es una bofetada a la formación del alumno y perjudicial al restarle tiempo para matemáticas, lenguaje, música o educación física, por ejemplo. Aquellos interesados en el catecismo tienen las catequesis.

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