Mujer. 25 años. Traumatismo en el dedo

 

No, mi entrada en urgencias no fue como en las series… ¡Menudo chasco! El pasado domingo jugando me doblé el dedo meñique de la mano izquierda dos veces. La primera apenas lo noté pero fue la segunda la que me terminó de fastidiar el dedo. Hinchazón, derrame que me llegaba hasta la palma y movilidad reducida por no decir escasa.

El lunes me fui imposible acercarme a urgencias porque estuve liada y fue ayer cuando decidí ir para que me hicieran una radiografía y ver qué me pasaba si rotura o una simple capsulitis de las muchas que ya he tenido.

Me planto en urgencias a las 10:30 de la mañana, cuento lo que me pasa y me dicen que pase a la sala. Sala de espera que por cierto estaba vacía, había tan solo una señora. Pasada una hora, UNA HORA, es cuando me atiende el médico. Médico que, por cierto, es bastante imbécil, atendió a mi abuela y a mi padre y a ambos les dijo que no era nada grave. A mi abuela la tuvieron que operan de urgencia y a la semana falleció y a mi padre, el médico de cabecera que vino a casa le diagnosticó un catarro y este mismo médico le soltó que un catarro no se curaba de un día para otro. Mi madre insistió y al final lo que tenía mi padre era una apendicitis con peritonitis.

Total, que entro a la consulta, el médico ni me mira y me dice que dónde me duele si en donde lo tengo hinchado o más arriba, evidentemente le comenté que donde estaba hinchado. Tras acabar la consulta me dio un volante para ir a rayos. Voy para allá, me hacen la radiografía y vuelvo a la sala de espera de urgencias, donde me toca esperar otra hora para que el médico vea la radiografía.

Me vuelve a llamar, mete el cd con las imágenes en el ordenador, las empieza a observar y de repente me tiende la mano sin decir una palabra para que le ponga la mía y empieza a verme el dedo de nuevo, todo esto sin mirarme a la cara. Empieza a escribir el informe y me dice que tengo un esguince en los ligamentos colaterales, 5 días de inmovilización, reposo, ibuprofeno cada 8 horas y hielo.

Pero, mi aventura en las urgencias madrileñas no acaba aquí ya que me tenía que inmovilizar el dedo, así que otra vez a la sala de espera y eran ya las 13:05, no está mal, casi tres horas de espera. Tras esperar otros 10 minutos y quejarme varias veces porque no me atendían, me llama la enfermera para que vaya a la sala de curas. Me siento en la camilla y veo que coge tres esparadrapos y me los planta en el dedo dejándomelos de esta guisa:

Le comenté a la enfermera que jugaba al baloncesto y me dijo: “¡Anda! Entonces sabrás vendártelos bien, ¿verdad?” A punto estuve de contestarle que sí, que mejor que ella seguro. Lo mejor fue que cuando estaba poniéndome el “vendaje” soltó la enfermera: “Bueno, con el agua y demás se te caerán los esparadrapos”

Así que tras tres horas en el hospital saco varias conclusiones:

  • Jamás volveré a ese hospital por urgencias por no tener que aguantar al médico
  • Gritando, dando la nota y siendo un maleducado te atenderán nada más llegar
  • Creo que una inmovilización del dedo no se debe hacer así

 

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