Unsolved Mysteries o cómo hacer partícipe a la audiencia en casos sin resolver

Unsolved Mysteries llama a la audiencia para recabar pistas

Unsolved Mysteries, Misterios sin resolver en español, llegó a las pantallas de televisión en 1987. Pensada como una serie de siete especiales pasó a ser una serie de emisión regular desde 1988 a 1999.

Tras no obtener los resultados esperados tras el cambio de cadena, LifeTime decidió rescatarla en 2001 donde se emitieron los últimos 103 episodios. Un final que coincidió con el fallecimiento del presentador Robert Stack que fue el narrador del programa desde su primera emisión.

Unsolved Mysteries quedó olvidada en un cajón hasta que Spike TV decidió resucitarla en 2007 donde se produjeron 174 episodios antes de que fuese cancelada por tercera vez en 2010.

Unsolved Mysteries o cómo hacer partícipe a la audiencia en casos sin resolver

Desde 2017, se puede acceder a todo el listado de casos presentados por Misterios sin resolver en el canal de YouTube llamado Unsolved Mysteries. Los creadores, siempre inquietos, empezaron a establecer negociaciones con Netflix hasta llegar al 1 de julio de 2020 con la emisión de la temporada 15 de Misterios sin resolver dividida en dos partes. La primera estrenada en julio y la segunda en emisión desde el pasado 19 de octubre.

Para hacerte una idea el equivalente de Misterios sin resolver en la televisión española, puede ser Quién sabe dónde presentado por Paco Lobatón y emitido por TVE entre 1992 y 1998

Desde verano se puede disfrutar de los nuevos capítulos de Unsolved Mysteries en Netflix. Todos ellos, se encuentran aún abiertos ya que sucedieron en extrañas circunstancias. Suicidios que no aparentan ser tales, un parricidio y un padre en paradero desconocido, un espacio de tiempo de 13 minutos donde ocurrió todo… En cada capítulo se muestran los hechos con entrevistas y declaraciones de los familiares y, en algunas ocasiones, incluso de los sospechosos donde cuentan todo lo que sucedió y piden ayuda para intentar resolver el caso.

#UnsolvedMysteries o cómo hacer partícipe a la audiencia en casos sin resolver

Para ello, se pide la colaboración a través de la web Unsolved.com donde se localizan todos los casos que han sido presentados (Case Archives) y donde puedes hacer tus propias aportaciones. Además, existe un apartado donde dar a conocer tu historia para poder investigarla más a fondo.

La vuelta al cole más incierta

Terminando septiembre y lo que debería haber sido en una vuelta al cole más, se ha convertido en un acontecimiento impredecible e imprevisible por culpa de la pandemia que estamos viviendo.

Desde el momento en el que saltó el estado de alarma, el confinamiento y todo lo que ha venido después han pasado 6 meses. Medio año donde la clase política ha vuelto a dejar clara su posición y la importancia que en España merece la educación. Así es. Cero. Nada. Han tenido seis meses para planificar las vueltas a las aulas de manera segura, estableciendo protocolos, pero de nuevo, la educación queda relegada a un tercer, cuarto, quinto plano. Mejor dicho, a un último plano.

La vuelta al cole más incierta

Si ni tan siquiera en una situación extrema como la que estamos viviendo en el país y la crisis económica y social que ha traído el COVID-19, los partidos políticos son capaces de sentarse y mirar por el bien común, por el bien de toda la ciudadanía española, ¿cómo vamos a esperar ese tan ansiado pacto por la educación que tanta falta? ¿Cuándo tendremos una ley educativa estable que no esté impregnada de la ideología del gobierno de turno? ¿Hasta cuándo se va a seguir devaluando el sistema educativo en este país?

¿Cuándo tendremos una ley educativa estable que no esté impregnada de la ideología del gobierno de turno? ¿Hasta cuándo se va a seguir devaluando el sistema educativo en este país?

A principios de este mes, tuve que dar una formación a docentes en un colegio del sur de Madrid. Los pobres estaban completamente agobiados, nerviosos e inseguros ante el panorama que se les venía encima. Las clases comenzaban a la semana siguiente y aún tenían que ordenar las aulas y habilitar espacios para asegurar la distancia mínima de seguridad. Lo único que sabían es que los pequeños (1º y 2º de la ESO) tenían que ir a clase todos los días mientras que los mayores alternarían una semana clase presencial y otra online. Además, dentro de las aulas se iban a hacer grupos, es decir, el grupo 1 estaría en régimen presencial una semana y el grupo 2 en online. La semana siguiente el grupo 2 pasaría a presencial y el grupo 1 a online.

Independientemente de la organización de cada uno de los centros y las elecciones que hayan hecho (no voy a entrar a valorar los casos que conozco), contamos que los docentes se enfrentan a un nuevo escenario. Las EPI (mascarilla, pantalla, hidrogel…) aportan medidas de protección ante un posible contagio pero también implican otras cuestiones como las de sentir agobio al hablar (especialmente los primeros días), no saber quién te habla o pregunta, no tener esa retroalimentación de si a los alumnos les está gustando la clase, si están perdidos… Parece mentira, pero aunque los ojos expresen mucho, la mascarilla nos impide reconocer determinadas emociones que en una situación normal, captamos rápidamente.

Y, dejo para el final, el tema de las clases online. El modelo de clase presencial/magistral no puede ser trasladado al virtual. Haz la prueba. Busca un YouTube una charla, una clase o un tutorial que dure más de 20-25 minutos, ¿eres capaz de aguantarlo hasta el final? ¿De seguirlo prestando toda la atención posible? Pues con las clases online pasa igual. Preparar bien una clase online requiere de mucho tiempo. Te pongo mi ejemplo. Una sesión de unas dos horas, me suele llevar unas 4 o 6 horas de de diseño y preparación de la presentación (y eso que en el trabajo contamos con un gran repositorio de material), comprobar que la presentación está actualizada, diseñar alguna dinámica para que los docentes participe, comprobar que todo funciona correctamente…

Busca un YouTube una charla, una clase o un tutorial que dure más de 20-25 minutos, ¿eres capaz de aguantarlo hasta el final? ¿De seguirlo prestando toda la atención posible?

Si en una clase presencial es inevitable que nos dispersemos, imagínate en una online. En un aula, escribes en el cuaderno, miras por la ventana o te pones a pensar en otras cosas. Imagínate en una emisión en directo con el ordenador justo delante. Abres las redes sociales, estás con el móvil o todo a la vez. Es realmente importante repensar la forma de transmitir los conocimientos a través de clases en directo online.

Sigo con mi caso. Finales de enero de 2020. Me toca impartir una formación online a profesores sobre competencia digital docente. Eran sesiones largas. En una de ellas, teníamos preparado hacer un escape room muy chulo. En la escaleta (muy importante establecer la estimación de tiempos de lo que se quiera tratar en una sesión online), el tiempo dedicado a esta actividad era de unos 20-30 minutos aproximadamente. ¿La realidad? Les gustó tanto que estuvieron casi una hora jugando y recolectando todas las pistas.

El modelo híbrido al que está girando el modelo educativo requiere de mucha preparación y de muchos conocimientos (herramientas digitales, entornos virtuales..) que, sinceramente, en seis meses no se adquieren por mucho que los docentes lo hayan intentado. Requiere años de formación y de preparación y especialmente de apoyo. Algo que los docentes de este país, lamentablemente no sienten.